Parras de la Fuente recibió la denominación de Pueblo Mágico en 2008, pero su historia es mucho más larga. Fundado en 1598, es uno de los asentamientos coloniales más antiguos del norte de México — y tiene algo que pocos destinos turísticos pueden decir: su historia no es escenografía. Es parte del día a día.
Un pueblo con historia viva
El centro histórico de Parras conserva su traza colonial original. Las calles angostas, las casas de adobe y las iglesias del siglo XVIII conviven sin fricción con los negocios actuales. Caminar por el centro es moverse entre épocas sin que se sienta forzado.
Los puntos históricos más relevantes incluyen la Parroquia de Santo Madero — el ícono arquitectónico del pueblo, especialmente impresionante de noche —, el Santuario de Nuestra Señora de Guadalupe y el Estanque de la Luz, donde en 1880 se encendió la primera bombilla eléctrica de Latinoamérica.
La nogalera: el otro tesoro de Parras
Menos conocidas que los viñedos, las nogaleras de Parras son parte fundamental de la identidad del pueblo. La nuez de Castilla se cultiva aquí desde la época colonial y es la base del dulce más famoso de Coahuila: el jamoncillo de nuez.
Varias quintas y haciendas del pueblo tienen huertas de nogales que pueden superar los 2,000 m². Caminar entre esos árboles — altos, centenarios, con sombra generosa — es una experiencia que no encuentras en otro destino del norte del país.
"Parras es lo que muchos Pueblos Mágicos pretenden ser: un lugar donde la historia no es escenografía, sino parte del día a día."
Sin masificación
Parras no aparece en los circuitos turísticos más populares del país, y eso es una ventaja real para quien lo visita. No hay filas en los restaurantes, no hay colas para entrar a las bodegas fuera de temporada alta, y el trato es genuinamente local. Es un destino que todavía no se ha convertido en producto.
Francisco I. Madero nació aquí
Parras es la cuna de Francisco I. Madero, el "apóstol de la democracia" e iniciador de la Revolución Mexicana, presidente de México entre 1911 y 1913. Su abuelo, Evaristo Madero, fue el empresario que modernizó la bodega más antigua de América y quien recibió a Thomas Edison en 1880 para encender la primera luz eléctrica del continente. La familia Madero y la historia de Parras son inseparables.
¿Es Parras para mí?
Parras es ideal si buscas un destino tranquilo, con historia real y autenticidad — sin la masificación de otros destinos del país. Es perfecto para familias, parejas y grupos de amigos que quieren un fin de semana diferente en el norte. No es un destino de vida nocturna. Es un lugar para detenerse, caminar y disfrutar el ritmo lento de un pueblo que lleva siglos en el mismo lugar.
Vive Parras desde adentro
Dos quintas privadas con huerta de nogales en el centro histórico. La misma tierra, otra experiencia.
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